Redescubriendo el placer por la lectura literaria en la era digital

Ilustración: Gonzalo Tassier

    Hace unos días, investigué sobre los problemas del fomento del hábito lector y encontré un artículo muy interesante de 2024 publicado en la Revista de Marina y titulado "¿Por qué ya no podemos leer?", de Hugo Valenzuela

    El artículo, parte de la introspección y la evidencia científica para plantear una reflexión íntima y profundamente actual: hemos perdido la capacidad y el placer de leer. Ya no se trata solo de falta de tiempo o de interés, sino de nuestra dependencia digital. En nuestra era ha aparecido un nuevo enemigo aparentemente invencible frente a las aromáticas y embriagadoras páginas de un libro. Si bien estos nuevos avances tecnológicos han permitido el acceso a la lectura con la creación de comunidades lectoras en línea, clubes virtuales, audiolibros, etc.; no podemos olvidar que también hemos sido testigos y víctimas de un desplazamiento de la misma por culpa de nuestra incapacidad para desconectarnos digitalmente.

    Valenzuela reconoce su propia dificultad para concentrarse en la lectura, algo que atribuye a la búsqueda incesante de la gratificación instantánea que generan las pantallas. Según la neurociencia, nuestro sistema libera “dopamina”, un neurotransmisor que actúa como un estímulo adictivo y hace que el cerebro busque recompensas y placeres rápidos e inmediatos (función digital), desplazando actividades más lentas y profundas que requieren concentración, como la lectura literaria. De este modo, cuando recibimos una notificación, por ejemplo, se produce un pequeño pico de dopamina en nuestro cerebro que nos obliga, casi instintivamente, a revisar constantemente el teléfono. Así, nuestro sistema acaba creando una dependencia e, incluso, una adicción en muchos casos.

    Hoy en día, plataformas como Instagram (reels), TikTok (tendencia de los “booktoks”) o YouTube Shorts reducen grandes e interesantes obras literarias a pequeños fragmentos de segundos, a breves instantes que nos hacen entender esta paradoja: queremos leer más, pero en formato de píldora rápida, sin reflexión, casi podríamos decir de manera artificial. 

Así no se disfruta una historia. Así no se devora bien un libro.

No obstante, ante esta idea el autor defiende la lectura como un espacio de libertad y concentración:

“Cuando reflexiono sobre mi vida, puedo identificar un conjunto de libros que me han moldeado intelectual, emocional y espiritualmente. Los libros siempre han sido un refugio, una fuente de aprendizaje y un salvavidas. Sin embargo, más allá de esto, ciertos libros se han convertido con el tiempo en una especie de pegamento que mantiene unida mi comprensión del mundo” (p.22).

La lectura hoy se debate entre la inmediatez y la profundidad, entre la dopamina y la imaginación. Para Valenzuela, leer es combatir la ignorancia, es una forma de desarrollar el pensamiento crítico y la habilidad empática e imaginativa, unas capacidades que la era digital está deteriorando.

    Finalmente, el autor confiesa y relata su intento de recuperar su hábito lector reduciendo su exposición a las pantallas (evita las redes sociales en el trabajo y no utiliza dispositivos electrónicos en el dormitorio) y para descubrir de nuevo el placer de leer libros completos. Este reaprendizaje de la lectura que hace Valenzuela se muestra como una victoria personal frente a la lucha contra la dopamina digital e invita al público a recuperar el control de su mente. La clave está en ser conscientes, reeducarnos y reaprender.

    Queremos concluir esta entrada recuperando una cita que el mismo Valenzuela incluye en su artículo para invitaros a la reflexión y animaros a crear un necesario hábito lector: “Un lector vive mil vidas antes de morir [...]. Aquel que no lee sólo vive una” (p.20). Esta es una traducción de "A reader lives a thousand lives before he dies, said Jojen. The man who never reads lives only one", cita extraída de la novela A Dance with Dragons (2011) de George R.R. Martin.

    Ahora te quiero preguntar a ti, querido/a lector/a: ¿estás dispuesto desconectarte del mundo digital para escuchar por completo el complaciente y rugiente silencio de un libro?, ¿cuántas vidas has vivido ya?

➤ Si tienes curiosidad o quieres leer el artículo completo, puedes acceder a él pinchando aquí.
➤ P.D. Os comparto un vídeo de Instagram relacionado con este tema.

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